Bienvenido a Machi Koro, flamante alcalde. Tu ciudad es un páramo con una panadería y un campo de trigo… pero tranquilo, Roma tampoco se construyó en un turno. Tirás los dados, cobrás monedas y vas levantando negocios, fábricas y parques de diversiones mientras mirás de reojo lo que construyen tus vecinos. Porque acá no gana el más simpático, sino el que termina primero sus grandes monumentos.
Fácil de aprender, rápido de jugar y con esa mezcla justa entre suerte y estrategia que te deja diciendo “una partidita más”.